martes, 30 de julio de 2013

No es melancolía

Tranquila, con su alma en calma y un espíritu fuerte, persistente y decidido, se sentó en la cama poniendo el teclado sobre sus rodillas y se dispuso, una vez más, a liberar de su mente aquello que se abría paso entre los pensamientos:
Llegados a este punto de mi vida, tengo en mi haber mucho aprendido aunque, no es nada para lo que me queda por aprender.
Esta mañana, al despertar, con la tranquilidad de no tener prisa, nada inmediato que hacer, pude dedicarme a dejar que mi mente, vagara con total libertad, aunque consciente del hilo de mis pensamientos, objetivándolos … me han llevado a algo que me dijo anoche, un buen y querido amigo: “Noto algo de melancolía en ti”. Mi respuesta fue que no, que estaba bien. No mentía, estoy bien… muy bien y una vez más, los comentarios de mi buen amigo… sirvieron para darme cuenta en qué punto estoy.
 El recordarlo me llevó a preguntar “¿Melancolía?” No, no siento melancolía. Aunque sí tengo la sensación que, desde hace tiempo… mi vida esta “En punto muerto” -Buscaba más adjetivos para expresar mejor mi sentir pero… es eso… sin más-. No es que no ocurran cosas en mi vida ¡Ya lo creo! A veces… preferiría que fuera algo más monótona. Si tuviera que buscar una constante en mi vida, quizá la más acertada sería esa: cambios, constantes, demasiado a menudo, que marcan diferencias. Pero… mi vida no es distinta a la de cualquiera, pues todo esta siempre en cambio. Tal vez, la diferencia esté en tener conciencia de que ocurren a tu alrededor. Sobre todo, si partimos de la base que nosotros mismo somos cambio constante. Por tanto…. ¿No es todo uno?.
 Antes, si algo cambiaba, podía desequilibrarme en mayor o menor medida, dependiendo de su transcendencia para con mi equilibrio como madre y pilar de nuestro hogar, así como para mi interior como persona. Ahora, en este instante de mi vida… ya no.
El darme cuenta de ello hacía que me desconcertara un poco, por pensamientos como éste: “A ver, te esta ocurriendo algo importante y que no puedes solucionar y… estas tan tranquila, no te agobias ni le das vueltas en tu cabeza al problema buscando salidas, solo pacientemente… prestas atención al momento, esperas, escuchas y… ya” Ese “Ya” me llevaba a una respuesta, desde que quité de mis pensamientos la idea que todo me ocurría a mi,  que mi vida era una constante lucha para resolver problemas… desapareció el agobio.
La respuesta a tal desconcierto es muy sencilla, si ahora se van resolviendo las cosas con la sensación de ser más fácil… no es porque haya dejado de buscar soluciones, porque pase o porque no les de importancia. El motivo es que he dejado de luchar contra mi entorno, he dejado de esforzarme en que todo salga perfecto, he dejado de empeñarme en ser la madre perfecta, el pilar perfecto de mi hogar, la trabajadora perfecta, la amiga perfecta y, por qué no incluirlo, imaginar que si vuelvo a tener a mi lado a alguien llegaría a ser la pareja perfecta para él ¿A qué buscar tal? ¡Si no existe! La perfección es una imagen en tu mente, nada más. La realidad es que somos… como somos y en cada instante… “Somos” dependiendo de tantas cosas que… es inútil y un derroche de energía, el empeñarte en ser otra cosa en cada instante que vives.
 Todos estos pensamientos me llevaron a dejar de desconcertarme cuando podía guardar la calma ante, fuera lo que fuera ocurriera y… a disfrutar de esa calma porque así todo era más sencillo, no digo fácil, un suceso en nuestra vida puede tener o no fácil solución en ese instante, y si no das con la forma de solucionarlo… ya ¿A qué darle más vueltas? Solo si estas alerta de lo que va sucediendo podrás hacer algo… si eso es lo que tiene que ocurrir.
 Vale, entonces si ya hace que llegué a estas conclusiones… ¿Por qué persiste la idea de “Estar en punto muerto”? Bien, porque nos guste o no, sea útil o no…. Pensamos y esos pensamientos nos llevan a unos sentimientos que, a su vez… nos lleva a un sentir interior. Esta claro ¿No? He de cambiar algo en mi interior porque, una vez conocido y analizado ese pensamiento… observo, descubro que algo… a de cambiar. Solo queda dar con ello, aunque… sospecho algo.
Abandonó el teclado encima de la cama y comenzó el día.
 
 

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